Karoo Teatro

Teatro de cicatrices. Habitado por personajes que se esfuerzan por vivir para taparlas

La manada

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© Carmen Garrido

Premio Max Aub de teatro en castellano Ciutat de València 2016

La manada es un viaje al centro de la carnalidad bestiaria, un túnel genital que conduce a la matriz de una “especie” arrastrada por la furia del deseo y los acontecimientos del pasado. Tres vidas teñidas con los colores de la sangre y la arena del desierto del Karoo, en el centro geográfico de Sudáfrica. Una travesía, por momentos asfixiante, en la que el sol abrasa los cuerpos, hierve en las venas y tensa las pieles hasta quebrarlas. Miembros de una manada que deambulan con la boca abierta persiguiendo gotas que les puedan calmar las llagas que abre el deseo de la carne.

21 de enero de 2015. Se vive uno de los veranos más calurosos que recuerdan en el Karoo. Las lluvias no descuelgan su llanto y la calima que envuelve a los pocos seres vivos que salen a la superficie, los decapita. Por el cielo pasa alguna que otra nube blanca, proyectando su sombra sobre las arenillas de este territorio en medio de ninguna parte. El ganado se dispersa buscando pastos tiernos y se interna enloquecido de sed en el río Sondags hasta que la corriente lo arrastra. A pesar de que las ventanas de la casa de los Oonde van Graan permanecen abiertas en las horas más frescas, las pieles arden con el roce del aire del desierto y los muros irradian fuego. Por las noches se eleva la sinfonía de los grillos cortejándose y el runrún monótono de las cigarras copulando hasta morir inundan los silencios durante el día.