Karoo Teatro

Teatro de cicatrices. Habitado por personajes que se esfuerzan por vivir para taparlas


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La Jauría vuelve a los escenarios el próximo sábado

Cartel

Foto: Lucía Bailón

Foto: Lucía Bailón

Foto: Alberto de Ávila

Foto: Alberto de Ávila

Tras nuestro paso, con gran éxito de público, por la madrileña Sala Tú, nuestra compañía comienza el año subiéndose, de nuevo, a una espacio malasañero. La Nao 8, un precioso teatro en la calle del mismo nombre, que abre sus puertas este miércoles 14, será el lugar donde un renovado cabaret imaginario muestre a sus víctimas. La cuarta pared, que casi no existía en Sala Tú, se convierte en una confrontación entre los personajes y los espectadores que podrán contemplar de cerca sus filias, sus dolorosas fobias, sus secretos y ese particular erotismo que tanto daño hace en algunos de ellos.

Daniel Dimeco ha querido poner, aún más, el acento en la posibilidad de que aquello que vemos sobre el escenario nos resulte plenamente familiar en un espacio que, a modo de salón particular de cualquier hogar, sirve para que los actores muestren con muchos más matices la psicología de sus personajes. La forma abovedada de la sala, el magnífico juego de luces, la disponibilidad de los asientos y el acceso, en forma de escalera, hace que el juego y la intensidad sea mucho mayor. Y si este lugar, además, fue un antiguo burdel en la II República, todo comparece para acoger nuestra propuesta.

Os invitamos a acompañarnos a partir de este sábado 17, a las 22.30 horas en el nuevo teatro del centro de Madrid.
Reservas en: entradas@lanao8teatro.com
Sala: La Nao 8 Teatro
Lugar: C/ La Nao, 8. Metro Callao. Madrid.

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Un oficio de osados (Premio al Mejor Espectáculo en el Festival de Teatro de Bilbao)

La sombra. Francesca Woodman

La sombra. Francesca Woodman

Muchas veces se habla del teatro y de la puesta en escena como una especie de irrealidad, casi un rito yoruba y santero, que introduce al espectador en un trance del que es obligado a salir una vez acaba la obra.
Cuando se reflexiona sobre lo escénico, se omite la perdurabilidad de lo que el ojo ha visto, la transformación que ha obrado dentro de las mentes o los sentimientos, la reflexión a la que muchas veces se niega la razón, pero que no para de socavar prejuicios o sólidos principios en el interior de ese supuesto “agente pasivo”, que es el aficionado al teatro.

Decía Ionesco que esto de la fantasía, imprescindible en todo prospecto de una obra, no es una huida de la irrealidad sino, precisamente, una forma de permanecer en la existencia. En resumen, éste es un oficio de osados.
Basándose en esos principios, en el darse plenamente a la creación, en la valentía y la honestidad, los siete actores de “Déjame ser la sombra de tu perro” comenzaron a reunirse con el director Daniel Dimeco en junio de 2013. No había más propósito que investigar la temática de los miedos, realizando una prospección sobre ellos. De las conversaciones sobre las fobias personales y de las improvisaciones -realizadas de septiembre a diciembre del mismo año- se extrajo una obra cuya meta consistía en huir de lo fútil, lo superfluo, lo visitado una y otra vez. Una obra honesta, alejada de los lugares comunes, donde la vida se mostrase tal cual es: extraña y dura bajo la doble máscara que interpretamos cada día. Grotesca, hilarante en ocasiones, rebuscada, celestinesca en los finales.

El propósito de toda “La Jauría” era el del juego y la investigación seria, el del disfrute de un proceso para el que no se pusieron cortapisas ni más objetivos que la interactuación, la sinceridad, el compañerismo y el deseo, ante todo, de hacer buen teatro. Durante esos meses, y tras el posterior alumbramiento de la obra en Navidades, los sueños o las puestas en marcha en posibles salas quedaron a un lado. Fueron días de exclusiva dedicación al ensayo, de inmersión dentro del personaje, de análisis, de comunión con libros, directores, dramaturgos, películas o músicas que nos inspiraran. Días de entreno en un salón de Chamberí, más tarde en el Teatro Pilar Miró de Vallecas. Repetición de escenas, composición coreográfica de los personajes del cabaret, luchas personales por mimetizarse con bailarinas frustradas; madres onmipresentes; psicópatas no latentes; jóvenes bipolares; vedettes opositoras al MIR; señoritas de clase alta o supuestas arribistas de baja cama.

Nunca se verbalizó el sueño que nos llevaría hasta Donosti o más tarde hasta Bilbao. Aunque estaban. Porque Alina, Damián, Andrea, María, Julia, Leonora y Sara eran demasiado potentes, tenían demasiada vida propia como para permanecer encerrados en las paredes de un salón o entre los márgenes de un texto. Se trataba de enseñar quiénes eran, en una especie de justicia poética con respecto a estos siete incomprendidos habitantes de un mundo muy particular. Y, por encima de ellos, estaban sus fallas: esas oscuridades que todos padecemos, las que se esconden en la almohada o bajo la forma “legal” del Lexatin o el Tanqueray. Frente a la hipocresía, muy común en el teatro actual, de no nombrar lo doloroso de la vida, las urgencias de estos personajes por mostrar lo que escondían nos obligaban a poner en pie la obra.

Fue inmensa nuestra alegría tras ser seleccionados para la Muestra de Teatro Joven de San Sebastián y el Festival de Teatro de Bilbao. Dos sorpresas que venían del norte y de dos ciudades muy importantes para todos los miembros de “La Jauría”, por razones teatrales y afectivas. Al principio, apareció la incredulidad de constatar hasta dónde habíamos llegado, habiéndolo apenas soñado. Después, inmediatamente, el deseo de dar vida a los personajes supuso la vuelta a los ensayos continuos para que tanto trabajo diera resultado y, más, en dos teatros espectaculares como el Antzoni Zaharra de Donosti y el Campos Elíseos de Bilbao.

Tras el lleno en la primera actuación en San Sebastián, la entrega del público y el Premio al Mejor Equipo Artístico, el sueño -porque ya sí empezábamos a pensar que todo era posible- se hacía realidad.

El 5 de julio, también llenamos la Sala Cúpula del Teatro Campos Elíseos de Bilbao. La química desde el escenario con el público era patente, los nervios quedaron fuera y la compañía se sintió actuando como nunca: con ese goce y esa osadía de la que hablábamos al principio. Un diálogo con los asistentes a posteriori nos confirmó lo que ya habíamos sentido desde las tablas: que la obra había sido comprendida en todas sus dimensiones, que habíamos disfrutado bidireccionalemente. Hubo preguntas muy interesantes, planteamientos que incluso nosotros no nos habíamos hecho, una labor de arquelogía en el texto por parte de los espectadores, un perfecto toma y daca.

Y tras la satisfacción, de nuevo un reconocimiento inesperado. El del Premio al Mejor Espectáculo, Autor y Actriz. Hablaremos de lo que supuso para Daniel Dimeco y Clara Santafé recibir este premio en los siguientes post. Pero para toda la compañía, el de Mejor Espectáculo, no fue sino una refrendo del trabajo y el esfuerzo de todo un año, el nacimiento feliz de un “hijo” que había ido creciendo desde un deseo de colaboración y desde un amor común al teatro bien hecho, dosificado y sin prisas. Un aplauso de un jurado y un público al que le agradecemos desde aquí su entrega y, sobre todo, el empuje y las ganas que nos dieron para comenzar este nuevo año con el mismo propósito que el anterior: llevar a las tablas lo que mejor sabemos hacer. Y eso es entregarnos a las sombras de siete personajes a los que la vida guillotinó en un mal driblaje. Volverán a los escenarios y será con la energía que nos brindaron en el norte.

Carmen Garrido

La actriz Shandra Sánchez recogiendo los tres galardones en nombre del Grupo Teatral La Jauría

El domingo 6 de julio se llevó a cabo la Gala de entrega de galardones del Festival de Teatro de Bilbao en el que el Grupo Teatral La Jauría había sido seleccionado para competir con la obra Déjame ser la sombra de tu perro junto a otras cinco obras.

La Jauría se alzó con tres galardones:

Premio al Mejor Espectáculo para Déjame ser la sombra de tu perro

Premio al Mejor Autor para Daniel Dimeco

Premio a la Mejor Actriz para Clara Santafé (Leonora Terraluna-Altoaguirre en la obra)

Estamos muy felices de tener que regresar al Teatro Campos Elíseos de Bilbao en el mes de noviembre.

¡Gracias al magnífico público de la capital vizcaína!


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Premio Mejor Equipo Artístico

Senior-Irabazleak

La 26. Muestra de Teatro Joven organizada por el Ayuntamiento a través del departamento de Juventud y en colaboración con Donostia Kultura ha llegado a su fin, y ayer, a partir de las 19:30, se hizo entrega de los premios en el centro cultural Lugaritz. El jurado, compuesto por María Alonso, Eduardo Galarza y Álvaro Garayalde hicieron público su veredicto y se entregaron los siguientes premios:

Categoría Junior

  • Mejor obra: Peter Pan, Zurriola Antzerki Eskola. Premio: Volver a representar la obra + Entradas para acudir a 2 sesiones teatrales.
  • Mejor equipo artístico: Harry Potter, Zurriola Antzerki Eskola. Premio: Entradas para acudir a 2 sesiones teatrales.
  • Mejor puesta en escena: Pijama marradunaz jantzitako mutikoa, Santo Tomas Lizeoa B. Premio: Entradas para acudir a 2 sesiones teatrales.

Categoría Senior

  • Mejor obra: Peter Pan, Marga Altolaguirre Laborategia. Premio: Volver a representar la obra + Entradas para acudir a 2 sesiones teatrales
  • Mejor equipo artístico: Déjame ser la sombra de tu perro, Asociación Teatral Magistorias. Premio: Entradas para acudir a 2 sesiones teatrales.
  • Mejor puesta en escena: Sagu tranpa, Zurriola Antzerki Eskola. Premio: Entradas para acudir a 2 sesiones teatrales.

Este año, 18 han sido los grupos que han participado en la muestra, 7 en la categoría junior y 11 en senior. Un total de 160 jóvenes actores y actrices, han actuado en el Teatro Principal, los centros culturales Lugaritz y Egia y Kontadores.